Volver al origen: lo que aprendí del lúpulo británico (y de Andrew Whalley)
Una historia sobre cómo llegamos por la cerveza, pero nos quedamos por la gente.
Hay viajes que te cambian la forma de mirar la cerveza.
El de este agosto fue uno de esos.
Durante unas semanas viví en la casa de Andrew, en el Reino Unido. Nos conocimos hace años catando cervezas, y esta vez me abrió las puertas de su casa, de su país, de su mundo.
Andrew trabaja en Charles Faram, una de las casas de lúpulo más importantes y con más historia del Reino Unido.
Juntos recorrimos cerveceras, visitamos campos, conocí a sus amigos, escuché historias de productores.
Y en ese recorrido aprendí mucho más que sobre lúpulo: entendí una parte de la cultura cervecera británica desde dentro, desde el campo, desde quienes todavía creen que cada flor tiene un acento y una historia.
A veces olvidamos eso. Hablamos de IPA como si fuera un invento americano, pero el origen está ahí: en esos campos húmedos de Herefordshire, Worcestershire y Kent, donde el lúpulo fue protagonista antes de que existiera el término craft.
Andrew lo dice mejor que nadie:
“En mi opinión, la cerveza es la mejor bebida del mundo. Une a muchas personas y genera grandes conversaciones, permitiendo que gente de diferentes países y orígenes se conecte y cree amistades1.”
Y tiene razón. A veces lo olvidamos entre tanta cata técnica o tanta etiqueta nueva. La cerveza no solo se bebe, se comparte. Es una excusa para unir mundos, y eso se nota cuando alguien como Andrew te abre la puerta de su casa sin más requisito que una buena charla y una pinta fresca.
“Es un hecho triste que el consumo de cerveza esté cayendo, aunque espero que esta tendencia ya se haya estabilizado. Hay muchos tipos y estilos diferentes, así que seguramente existe una cerveza para cada paladar.2”
Esa frase me hizo pensar.
El desafío no es solo hacer más cerveza, sino volver a hacerla significativa.
Reencantar a quienes se alejaron. Recordar que la diversidad de estilos, orígenes y métodos está ahí, esperando a que alguien vuelva a mirarla con curiosidad, no con miedo.
“Sin la cerveza y los pubs, hay muchas personas que nunca habría conocido, y no tendría la carrera que tengo hoy.3”
Y ahí está la esencia. Entramos a esta profesión por la cerveza, pero nos quedamos por la familia que encontramos en el camino.
Por la gente que comparte su mesa, su historia, su lúpulo.
Andrew empezó su carrera en 1993, ayudó a fundar York Brewery en 1996 y ganó múltiples premios nacionales e internacionales. En 2012 se sumó a Charles Faram, donde hoy asesora a cerveceros en desarrollo de recetas y cuestiones técnicas. Pero más allá de su currículum, lo que más me marcó fue su curiosidad intacta después de más de treinta años de oficio.
“Los cerveceros de Estados Unidos que me presentaron las West Coast IPAs a principios de los 2000, mi director general que me invitó a unirme a Charles Faram hace 13 años… y, por supuesto, la propia cerveza me inspira, porque he tenido la suerte de probar y aprender a disfrutar muchos estilos diferentes.”4
Eso resume lo que debería ser siempre esta profesión: un oficio que se nutre de aprender, viajar y escuchar.
Y pienso en todo lo que vi allá: el cuidado con el que se trata el lúpulo, el respeto por los procesos, la naturalidad con que se habla de terroir sin llamarlo marketing.
Hay tanto por redescubrir del lúpulo británico, tanto por volver a mirarlo sin prejuicio.
Porque mientras todos hablamos de nuevas IPAs y de variedades exóticas, a veces olvidamos que ese primer salto de modernidad nació con ellos: con los productores del Reino Unido, con sus suelos, con su clima, con su paciencia.
Si sos cervecero, te dejo esta pregunta:
¿Qué esperás para darle a tu próxima cerveza un toque de lúpulo con historia —no viejo, sino reinterpretado con la tecnología actual, pero con la misma tierra y espíritu que originaron la IPA?
Tal vez sea hora de devolverle al terroir británico el lugar que se merece.
El que nos enamoró sin que lo supiéramos.
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No es solo sobre cerveza: es sobre todo lo que la hace posible.
“In my opinion, beer is the greatest drink in the world. It brings many people together and creates great debate and conversation, allowing people from different countries and backgrounds to bond and create friendships.”
“It is a sad fact that beer consumption is falling, although hopefully this trend has stabilized for now… There are many different types and styles, so surely there is something to suit everyone’s palate.”
“Without beer and pubs, there are many people who I would never have met, and I wouldn’t have the career I now have.”
“The brewers in the US who introduced me to West Coast IPAs in the early 2000’s, my Managing Director who invited me to join Charles Faram 13 years ago… and of course beer inspires me as I have had the fortune to sample and learn to enjoy many different styles of beer.”



